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¿Un Evangelio Diferente?

Estudios Biblico en Espanol
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Un Estudio Bíblico por Jack Kelley

Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema (Gálatas 1:8).

En los últimos días he recibido lo que esencialmente es la misma pregunta de cuatro personas distintas, cada una desconocida a las otras, en lo que puedo yo afirmar. Ya había recibido variaciones sobre esta pregunta un par de veces en el pasado, pero el leer cuatro correos electrónicos tan similares en naturaleza, casi uno tras otro, llamó mi atención. Decidí que quizás el Señor estaba dándome el tema para mi estudio principal de esta semana.

No tengo la menor idea cuántos de ustedes se han encontrado con esta situación en el pasado, pero la pregunta fue esta: ¿Pedro y Pablo enseñaron un Evangelio diferente, o era el mensaje de Pedro predicado a Israel diferente del de Pablo predicado a los gentiles?

Este punto de vista de “dos Evangelios”, como otras opiniones que critican la autenticidad de la Biblia, se originó primeramente en Alemania a través de los escritos de Ferdinand Baur de la Escuela Tubingen de Teología. El señor Baur no podía aceptar cómo es que el Nuevo Testamento fue escrito, aun disputando la autoría de varias de las cartas de Pablo, excepto solamente la de los Gálatas, 1 & 2 Corintios, y Romanos, las que consideraba genuinas. Él también alegaba que el Pablo de los Hechos de los Apóstoles era una persona diferente que la que escribió esas epístolas.

Luego la tomó contra los Evangelios diciendo que eran una adaptación de una obra anterior. Ofreciendo su versión de un llamado documento Q, él escribió que Mateo, Marcos y Lucas se originaron de una fuente común anterior, posiblemente el Evangelio a los Hebreos, mientras que Juan “no posee ninguna verdad histórica, y no puede, ni realmente lo hace, reclamar su autenticidad”. (Q es por Quelle, fuente en alemán.)

Como se me explicó en uno de esos correos que recibí,

“los 12 enseñaron que Jesús era el Mesías, y que se arrepintieran y fueran bautizados. Todo lo que enseñaron estaba bajo la ley, y todo eso es cierto (para los judíos).

Sin embargo, Pablo enseñó sobre la Gracia de Dios y la revelación que el Señor ascendido al cielo le dio, la cual dice que somos salvos por gracia por medio de la fe, no de las obras. Si usted lee la Biblia con cuidado se dará cuenta de que los evangelios y las cartas escritas por los 12 están dirigidas a los judíos y fueron escritas por judíos, y no es que no podamos aprender de estos escritos, pero nuestra doctrina viene del apóstol Pablo (dada por el Señor que ascendió al cielo), para judíos y gentiles”.

No puedo decirles la cantidad de veces que personas que creen diferente a lo que yo creo me han aconsejado que lea con cuidado la Biblia para que pueda abrazar su posición, pero eso es otra historia.

Quienes apoyan este punto de vista señalan al mensaje de Pedro a los judíos como “arrepiéntanse y sean bautizados”, mientras que a los gentiles nunca se les dijo tal cosa, solamente que somos salvos por fe. Ellos afirman que Pablo recibió este evangelio el cual había estado oculto a través de todas las épocas por una revelación directa de Dios, utilizando Gálatas 1:11-12 como su fuente autorizada. Si eso es cierto, entonces eso quiere decir que los judíos recibieron un camino diferente de salvación, uno que combina la fe y las obras, en vez del camino de la gracia por medio de la fe ofrecido a los gentiles.

Cuando Baur publicó sus opiniones, en la década de los años de 1830 y 1840, aun sus críticos coterráneos pensaron que ese era un desvío muy fuerte del pensamiento tradicional, y, en términos generales, lo rechazaron. Pero ahora de nuevo ha ganado popularidad en algunos círculos, particularmente debido a un erudito inglés de antecedentes judíos, Hyam Maccoby, cuyo libro “El Hacedor de Mitos, Pablo y el Invento del Cristianismo”, depende en gran parte de la obra de Baur. Sorprendentemente, el punto de vista de Baur de dos Evangelios también ha sido aceptado por los seguidores del islam, quienes lo utilizan para apoyar su punto de vista de que Jesús fue el Mesías solamente para los judíos. Y hay por lo menor un predicador de televisión que enseña este punto de vista, basando su interpretación en Gálatas 2:7-9, la cual creo yo que está sacada fuera de contexto.

Pero nosotros estamos interesados en todo lo que la Biblia dice, y no solamente en un par de versículos. ¿Era la doctrina de la salvación por gracia un secreto oculto a través de las épocas y solamente revelada a Pablo? ¿Pedro y Pablo enseñaron mensajes diferentes? ¿Recibieron los judíos un camino distinto de salvación que el que recibieron los gentiles? ¿Los Evangelios y las cartas no paulinas fueron escritos solamente para ellos? Averigüémoslo.

¿Oculto a Plena Vista?
¿Era la doctrina de la gracia desconocida en los tiempos del Antiguo Testamento? Más de mil años antes de que Pablo empezara a predicar, el Rey David tuvo esto que decir cuando pecó con Betsabé:

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado… Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios (Salmo 51:1-2; 16-17).

Aquí vemos cómo David no intentó justificarse a sí mismo por medio de sus propias obras. Según la Ley, tanto él como Betsabé debían haber sido ejecutados de inmediato. David se humilló a sí mismo ante Dios, confesó su pecado, pidió perdón, y fue perdonado (2 Samuel 12:13).

Siete siglos antes de Cristo, Miqueas ofreció dos de las descripciones más elocuentes de la gracia de Dios que se encuentran en todo el Antiguo Testamento:

¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios (Miqueas 6:6-8).

Se ha dicho que solamente existen dos resultados posibles de un plan de salvación basado en obras; orgullo o miedo. Las cosas que Dios requiere de las personas solamente suceden cuando al Espíritu Santo se le ha dado de manera voluntaria el control de nuestra vida. Ninguna cantidad de sacrificios podrá sustituir eso.

¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados (Miqueas 7:18-19).

Estas y docenas de otras referencias a través del Antiguo Testamento claramente muestran que el mensaje que se resaltaba era sobre la Gracia de Dios desde el mero principio. Los sacrificios que ellos ofrecían eran requeridos como evidencia de su fe en el Redentor venidero, permitiendo así que Dios pudiera limpiar sus pecados hasta que Él llegara. El ofrecer estos sacrificios sin esa fe en realidad era repugnante para Dios (Isaías 29:13-14 y 66:2-4). Una vez que el Redentor llegó a escena, sus sacrificios no solamente ya no eran requeridos, sino que se consideraban como una blasfemia. Toda la carta a los Hebreos se dedica a esta idea (Hebreos 4:9-11; 10:1, 4, 14, 18), y fue escrita, a propósito, a los judíos en Israel.

¿Pedro y Pablo Transmitieron Mensajes Distintos?
Hablando de similitudes de su mensaje con el de los otros discípulos, Pablo tenía esto que decir, “Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras… Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído” (1 Corintios 15:3-4, 11).

La confusión aquí se encuentra no en la Biblia, sino más bien en nuestro malentendido de dos palabras; arrepentirse y bautizarse.

El motivo de que a los judíos se les dijera que se arrepintieran y fueran bautizados es que a pesar del pasaje citado antes, muchas personas han sido enseñadas que su salvación vino por sus obras de justicia. La palabra griega traducida arrepentirse se aplica a la manera que uno piensa, y no a la manera en que uno actúa. Esta es quizás la palabra más malentendida en toda la Biblia. Cuando Pedro les dijo a los judíos que se arrepintieran y fueran bautizados, como en Hechos 2:38, él no les estaba diciendo que redoblaran sus esfuerzos para comportarse mejor, como lo requería la Ley, sino que él les estaba diciendo que cambiaran su forma de pensar sobre la necesidad de un Salvador, y que dejaran de estar dependiendo de sus esfuerzos para cumplir con la Ley para su salvación, y que recibieran el regalo de la gracia que había sido extendido a ellos con la muerte del Señor por ellos.

Puesto que los gentiles no tenían esta preconcebida noción de una salvación basada en las obras, no había ninguna razón para persuadirlos a cambiar. Es por eso que no hay ninguna mención de arrepentimiento para los gentiles en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. Y ciertamente no es porque no fueran pecadores que necesitaran de un Salvador.

Queda claro que tanto judíos como gentiles fueron bautizados desde el principio, a pesar de que el sentido detrás de esta práctica era más profundo para los judíos que para los gentiles. Como era la práctica en Israel comenzando con Juan el Bautista, el bautismo fue adaptado del Mikvah judío, que es una ceremonia de purificación. Era tan importante para los judíos que les era requerido construir un lugar para el Mikvah antes de construir una sinagoga. El Mikvah se hacía antes del Sabbath y otros días santos, antes de casarse, antes de ser consagrados como sacerdotes, y antes de convertirse al judaísmo. También se hacía después de algún incidente de inmundicia ceremonial. Significaba una purificación de todos los impedimentos del pasado, para poder entrar a una nueva fase de la vida en un estado de pureza ritual.

Juan le llamaba a eso un bautizo de arrepentimiento (Mateo 3:11) porque simbolizaba una purificación de una falsa creencia a una que obtenía la salvación por medio de las obras justas. Cuando les dijo a los judíos “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2) él no los estaba exhortando a que limpiaran su comportamiento en anticipación a Rey venidero. Él les estaba diciendo que cambiaran su manera de pensar sobre su necesidad de un Salvador porque su Salvador había llegado. El Mikvah simbolizaba este cambio de manera de pensar y los preparaba para ser consagrados como sacerdotes en el Reino.

¿Diferentes Caminos Para la Salvación?
Cuando la gente le preguntó a Jesús “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?”, le dieron la mejor oportunidad de Su ministerio para hacerles una lista de cosas. Aquí estaba Jesús, un rabino judío, en Israel, hablándole primero al pueblo judío que quería saber qué es lo que Dios requería de ellos. Él les pudo haber referido los Diez Mandamientos, o el Sermón del Monte, o las 613 leyes de la Torá. ¿Pero, cómo les respondió?

“Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Juan 6:28-29).

Luego les dijo que era la voluntad de Dios que todo aquel que buscara al Hijo de Dios y creyera en Él tendría la vida eterna (Juan 6:40). Su salvación estaba basada en su creencia de que Él había venido a salvarlos, y no en su comportamiento. Eso es igual para nosotros también.

Muchas de Sus enseñanzas del Sermón del Monte habían sido dirigidas a convencerlos de que ellos nunca lograrían la justicia necesaria manteniendo la Ley. Él aun les ordenó ser “perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Esto solamente puede lograrse cuando la justicia de Dios es impuesta en nosotros por la fe. Aquellas personas que abogan por la hipótesis de un Evangelio diferente, quieren que mezclemos una combinación de gracia, fe y obras, para llegar a la fórmula judía de la perfección. Pero eso no se puede hacer. La gracia se define como un favor inmerecido. Tan pronto usted le agrega las obras, ya no es inmerecida. Las dos no se mezclan.

Cuando el joven rico le preguntó a Jesús qué era necesario para heredar el Reino, Jesús le dijo, “Los mandamientos sabes”. Cuando le respondió que él los había guardado desde que era niño, Jesús le dijo que vendiera todo lo que tenía, se lo diera a los pobres, y lo siguiera. Él no le estaba diciendo a este joven rico que hiciera más obras buenas además de guardar los mandamientos. Tampoco le estaba diciendo que la riqueza era mala. Jesús le estaba mostrando que su auto dependencia era insuficiente. Al venderlo todo y seguirlo, el joven estaría demostrando su deseo de depender solamente en Dios, y él obtendría su salvación por fe.

Cuando los discípulos se dieron cuenta de lo que Jesús dijo, le preguntaron, “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Jesús les dijo: “Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:17-27). Ni la obediencia, ni la riqueza, ni ambas, son suficientes. La salvación es por la gracia de Dios aceptada en fe.

Hay otros pasajes en los Evangelios que muestran a Jesús enseñándoles a los judíos en Israel que el único requisito que Dios les pide es el creer en Él y aceptar el regalo gratuito de Dios de la gracia en fe. La idea de que los Evangelios fueron escritos únicamente para los judíos y que es un Evangelio que enseña una fe con obras, no puede sostenerse ante el escrutinio. Solamente hay un Evangelio y un camino de salvación.

¿Fueron los Evangelios Escritos Solamente a los Judíos?
Evangelio es una vieja palabra en español que significa Buenas Nuevas. Hay cuatro presentaciones de las Buenas Nuevas por una razón. Cada uno fue escrito a una audiencia diferente, y cada uno responde a una pregunta diferente sobre el Señor.

¿Quién Fue Él?
El Evangelio de Mateo fue escrito a los judíos. Su propósito era demostrar quién era Jesús; presentando la aplastante evidencia que Jesús era el tan esperado Mesías: El León de Judá. La genealogía de Mateo comienza con Abraham y prosigue hasta el Rey David, mostrando así Su linaje Mesiánico (Mateo 1:1-17). La frase más frecuentemente utilizada en el Evangelio de Mateo es “para que se cumpliese; se cumplió”. Contiene más referencias predichas en la profecía del Antiguo Testamento de la vida de Jesús, que en cualquier otro de los Evangelios. Copias parciales descubiertas en las Cuevas de Qumran sugieren que el Evangelio de Mateo pudo haber sido originalmente escrito en hebreo. El primer milagro, la curación de un leproso, era altamente simbólico de Israel. La lepra se veía como un castigo por el pecado y el sanar a un leproso significaba quitar el pecado de la nación. El Evangelio de Mateo termina con la resurrección de Jesús lo que significa que el Reino David durará para siempre, de acuerdo con la promesa de Dios.

¿Qué Fue Lo Que Hizo?
El Evangelio de Marcos es en realidad la narración de Pedro y fue escrito a los romanos. Su propósito era mostrar a Jesús como el siervo obediente de Dios. Puesto que a nadie le interesa el patrimonio de un siervo, Marcos no menciona ninguna genealogía. La frase más utilizada en Marcos es “en seguida” o “inmediatamente”, por eso es que al Evangelio de Marcos se le llama el evangelio instantáneo, dándonos un cuadro tras otro de Jesús en acción. El primer milagro descrito es la expulsión de un demonio, demostrando así que el Dios a Quien Jesús sirve era superior a todos los demás dioses, un asunto de gran importancia en la sociedad politeísta romana. El Evangelio de Marcos termina con la ascensión de Jesús lo cual significa que el trabajo del siervo había finalizado y volvía a casa.

¿Qué Fue Lo Que Dijo?
La narración de Lucas muestra a Jesús como el Hijo del Hombre, un título que Jesús utilizó para Sí mismo, y fue escrito a los griegos. Presenta el lado humano de Jesús y hace énfasis en Sus enseñanzas. Los griegos eran famosos en su forma de oratoria al relatar las historias, por eso es que la frase más frecuente en Lucas es “y sucedió”. La mayoría de las películas sobre la vida de Jesús se basan en el Evangelio de Lucas debido a la manera fluida de la narración. La genealogía que detalla Lucas traza el origen de Jesús desde Adán, el primer hombre (Lucas 3:21-38). Puesto que los griegos, igual que los romanos, eran una sociedad politeísta, Lucas utilizó la expulsión de un demonio como su primer milagro, y terminó su Evangelio con la promesa del Espíritu Santo, uniendo así al hombre con Dios.

¿Cómo Se Sintió?
Juan le escribió a la iglesia describiendo cómo es que Jesús se sintió acerca de la reacción de las personas hacia Su ministerio. Su evangelio es único y está basado en siete milagros, siete afirmaciones de “Yo Soy”, y siete discursos. Juan le presta poca atención a la cronología, algunas veces poniendo los eventos fuera del orden en que sucedieron (como la purificación del Templo en el capítulo 2) debido a su efecto en presentar a Jesús como el Hijo de Dios (Juan 20:30-31). El Evangelio de Juan abarca solamente cerca de 21 días del ministerio de Jesús de 3-1/2 años. Diez capítulos se dedican a una sola semana y una tercera parte de los versículos de Juan describen un solo día. La genealogía de Jesús comienza antes del tiempo y lo identifica como el Eterno, Quien estaba con Dios y era Dios (Juan 1:1-2). La frase que con más frecuencia se utiliza en Juan es “de cierto, de cierto” (o “en verdad, en verdad”). Su primer milagro fue transformar el agua en vino, un acto de enorme simbolismo el cual introdujo el Nuevo Pacto, y por medio del cual “manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él” (Juan 2:11). El Evangelio de Juan termina con la promesa de la Segunda Venida, que es el evento que más beneficia a la Iglesia.

Entonces, ¿por qué cuatro Evangelios? Porque ninguno de ellos es lo suficientemente largo como para contener todos los atributos de Jesús. Se necesitaron los cuatro para mostrar Sus cuatro rostros como el León de Judá, el Siervo Obediente, el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios. Al intentar poner todas estas cuatro perspectivas en una sola narración, nos habría dejado confundidos y sin ninguna esperanza. Ya sea que usted es judío o gentil, para poder comprender todo lo que Jesús fue y es, es necesario leer los cuatro Evangelios.

En resumen, la idea de dos Evangelios fue concebida originalmente para atacar la credibilidad de la Biblia y mantener así una pared de separación entre judíos y gentiles, a pesar de que el Señor murió para derribarla. Llegó a nosotros por las mismas personas que fueron responsables por la Hipótesis Documental, la cual reta la autenticidad de los cinco libros de Moisés, por la teoría deutero-Isaías la cual reta la autoría de Isaías, y por la asignación de una fecha más tardía para el libro de Daniel con lo cual se intenta negar el poder de sus profecías, así también como de otro número de herejías diseñadas para degradar la Biblia en nuestras mentes para que ya no sea la Palabra infalible de Dios, sino un fallido esfuerzo humano.

Todas aquellas personas que han revivido esta opinión de su bien merecida muerte, podrán tener motivos diferentes, pero eso no cambia el hecho de su inconsistencia con la clara intención de las Escrituras. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28). Selah. 06/10/2007