Estudios Biblico en Espanol
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Abel fue pastor de ovejas, y CaÃn fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que CaÃn trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a CaÃn y a la ofrenda suya. Y se ensañó CaÃn en gran manera, y decayó su semblante.
Entonces Jehová dijo a CaÃn: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaÃdo tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él (Génesis 4:2-7).
Pareciera por las Escrituras que CaÃn sabÃa cómo traer una ofrenda aceptable al Señor. Esta es una de las pistas que me llevan a creer que el Señor habÃa introducido una forma de lo que más tarde se convertirÃa en el Sistema LevÃtico después de la caÃda del hombre. TenÃa que haber alguna manera para que los primeros hijos de Dios apartaran sus pecados hasta que el Redentor que Él habÃa prometido enviar (Génesis 3:15) llegara para resolver el problema del pecado de manera permanente. Pero a pesar de que él sabÃa lo que era correcto hacer, CaÃn no lo hizo y el Señor le advirtió que si no cambiaba de actitud habrÃa serias consecuencias. Él no cambió, y las consecuencias llegaron.
Una de las herramientas utilizadas por los teólogos para ayudarles a comprender la Palabra del Señor se llama "El Principio de la Primera Mención". Este sostiene que la primera vez que un asunto importante se menciona en la Biblia, el contexto dentro del cual aparece generalmente contiene la información que es vital para nuestro entendimiento de Su Palabra en general y no solamente para ese momento especÃfico. El asunto en Génesis 4 es aceptado por Dios solamente si se hace de la manera que es correcta. La experiencia de CaÃn nos muestra que el Señor no nos condena por fracasar al hacer lo que es correcto sin enseñarnos primero lo que es correcto hacer. Merece repetirse que CaÃn sabÃa lo que era correcto hacer, pero no lo hizo. Por consiguiente él estaba actuando por voluntad propia, escogiendo de manera consciente una forma diferente a la que el Señor le habÃa mostrado.
Yo no creo que esto sea único en CaÃn. En el Nuevo Testamento encontramos varias referencias de personas que sabÃan hacer lo correcto pero no lo hicieron. Y no estoy hablando de los pecados que todos cometemos, en los que adrede hacemos algo que sabemos que le desagrada a Dios. Sino que estoy hablando sobre la desobediencia grande la cual acarrea enormes consecuencias. Judas le llamó a esto seguir el camino de CaÃn (Judas 1:11). Algunas de estas personas están fuera de la Iglesia y otras están dentro. En este estudio veremos a las personas que están fuera, porque las consecuencias de su comportamiento han afectado a toda la sociedad.
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó (Romanos 1:18-19).
Este pasaje en Romanos no es sobre las personas que nunca han escuchado la verdad sobre Dios y de manera ignorante salieron con una explicación alternativa de quiénes somos y cómo llegamos aquÃ. Sino que es sobre las personas que conocÃan la verdad y la suprimieron. Estas personas sabÃan lo que era correcto hacer porque Dios se los mostró con toda claridad. Pero ellas no solamente no hicieron lo que era correcto sino que intentaron esconderlo para que otras personas no pudieran darse cuenta. Ellas agravaron el Camino de CaÃn y arruinaron nuestro mundo.
Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles (Romanos 1:20-23).
Dios ha hecho conocer Su presencia al hombre y de esa manera eliminó todas nuestras excusas. Estas personas conocÃan a Dios pero lo rechazaron, y cuando lo hicieron cuatro cosas comenzaron a suceder, y todas ellas son malas.
Primero, sus pensamientos se envanecieron y sus corazones se oscurecieron. Esto quiere decir que perdieron la capacidad de razonar cuando se trata de las cosas de Dios. Recordemos el Salmo 14:1, "Dice el necio en su corazón: No hay Dios". Una persona necia carece de la capacidad de razonamiento y depende de sus propios deseos. Y segundo, dejaron de adorar al Creador y cambiándolo por las Creación.
Estas personas se consideran sabias y letradas, las cuales han salido con una alternativa superior a lo que ellas mismas le llaman las fábulas y la ficción de la Biblia. Se llaman a sà mismos cientÃficos, a pesar de que por definición, la ciencia exige la observación, y ellos nunca han observado sus teorÃas puestas en acción. Lo que han llegado a observar es que si las cosas se dejan por sà solas, todas proceden del orden hacia el caos, o sea que se devuelven, y sin embargo, su teorÃa requiere que las cosas vayan en dirección opuesta, evolucionando del caos hacia el orden, sin ninguna asistencia externa. La de ellos es una ley natural que viola la ley natural.
Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sà sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén (Romanos 1:24-25).
Tercero y cuarto, se volvieron sexualmente inmorales y materialistas. Si esto solamente les hubiera sucedido a unos pocos, habrÃamos podido notar la diferencia con el resto de nosotros. Pero ya que su teorÃa efectivamente elimina a Dios, fue aceptada por otras personas que estaban buscando una alternativa de Dios, y después de unos pocos años esta teorÃa encontró su camino dentro del sistema educativo del mundo disfrazada de la ciencia. Para poder suprimir la verdad, los cientÃficos y los educadores se aseguraron que eso fuera lo único que se enseñara en nuestras escuelas, y después de unas pocas generaciones nadie siquiera pensó en cuestionar esa teorÃa. Aun muchos de los principales teólogos estuvieron de acuerdo al ver esa teorÃa como más sofisticada y más atractiva intelectualmente que la Palabra de Dios. Pronto esta teorÃa que nunca ha sido observada ni demostrada, se convirtió en un hecho.
Buscando acabar con el molesto conflicto con la Palabra de Dios de una vez por todas, hicieron que el sistema educativo la expulsara de su programa, pervirtiendo asà en el camino nuestro sistema legal. Cuando lo hicieron, las normas de moralidad empezaron a declinar, y en poco tiempo la era del materialismo estaba sobre nosotros seguida de cerca por la revolución sexual. Luego la pornografÃa se hizo pública y se volvió una parte aceptable de nuestro entretenimiento. Pronto la mitad de los matrimonios terminaban en divorcios. 40 millones de bebés no nacidos morÃan en nombre de la conveniencia. (Cualquier persona puede ver un examen de ultrasonido y saber de manera intuitiva que existe una vida humana. Se necesitaron expertos que sabÃan hacer lo que era correcto pero rehusaron hacerlo para convencernos de lo contrario.) Los niños que llegaron al mundo fueron abandonados a las mismas escuelas que jugaron un papel importante en causar el problema.
Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sà mismos la retribución debida a su extravÃo (Romanos 1:26-27).
Cuando estas personas vieron la evidencia de la relación de causa y efecto sobre la que Pablo les habÃa advertido antes, también se esforzaron para suprimirla. Ellos le llaman a estos juicios de Dios estilos de vida alternativos, tan propios como cualquier otra elección, y empezaron a enseñarles a nuestros hijos que los aceptaran y aun que los celebraran. Lograron aprobar leyes que prohÃben pensar de ellos en cualquier otra forma, en algunos casos convirtiendo eso en un crimen cuando nosotros les recordamos la Palabra de Dios.
Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican (Romanos 1:28-32).
Como sociedad hemos adquirido unas mentes tan depravadas que ni siquiera podemos ver lo que nos está sucediendo a nosotros mismos. Debiéramos saber que estamos yendo rápidamente cuesta abajo, hacia la destrucción, pero aun asà cada vez somos peores, aplaudiendo el comportamiento que habrÃa sido condenado por repugnante hace solamente una generación atrás.
Puesto que los primeros juicios no han hecho que la humanidad se vuelva a Dios, un juicio final mucho más serio está por venir. Este será tan terrible que el Señor va a remover a Su Iglesia de este juicio y nos va a proteger de sus efectos (1 Tesalonicenses 1:9-10). Jesús dijo que serÃa tan terrible que ninguna alma viviente lo podrÃa soportar a menos que Él le ponga fin en un momento determinado (Mateo 24:22).
Ya podemos ver algunas señales de su formación frente a nosotros. Pero tan terrible como es, no es nada en comparación a lo que va a ser. En los dÃas de Pablo, el Imperio Griego se encontraba en los últimos dÃas de su declive, luchando bajo el peso de la misma clase de decadencia que es evidente en nuestro mundo hoy en dÃa. Y Pablo lo vio venir sobre el Imperio Romano, a pesar de que lo peor aun sucederÃa varios cientos de años después. En cada uno de estos dos imperios mundiales, el corazón de las personas se habÃa endurecido tanto y sus mentes se habÃan depravado tanto, que no podÃan entender lo que les estaba sucediendo. Es lo mismo hoy en dÃa.
Y contrario a los deseos de mis amigos de los movimientos de la iglesia carismática y la iglesia emergente, la Biblia no menciona ningún gran avivamiento al final de la era para corregir todas nuestras maldades, sanar todas nuestras enfermedades, y limpiarnos de toda nuestra inmundicia, a tiempo para entregarle el mundo al MesÃas limpio y brillante. El motivo por el que las personas de estos movimientos no quieren que usted estudie la profecÃa es que su versión de los tiempos finales no se encuentra allÃ.
Contrario a lo que estas personas predican, esto fue lo que el Señor nos dijo que esperáramos. Él dijo que en los últimos dÃas la iglesia creyente tendrÃa poca fuerza pero que mantendrÃa Su palabra y no negarÃa Su nombre. Él dijo que Él vendrÃa por nosotros pronto y que nos sostendrÃa hasta que lo hiciera (Apocalipsis 3:8, 11). Por otro lado, la iglesia apóstata se considerará rica sin necesidad de nada, sin darse cuenta de que son unos desventurados, miserables, pobres, ciegos y desnudos. Pero todo el tiempo Él está llamando a la puerta intentando entrar. Al no lograrlo, Él los vomitará de Su boca (Apocalipsis 3:16, 17, 20).
Claro, nada de esto tenÃa que suceder. Toldo empezó cuando unas pocas personas que sabÃan hacer lo que era correcto decidieron no hacerlo. Y el resto, como dicen, es historia. Es difÃcil creer la inmoralidad sexual de nuestra sociedad, su materialismo y avaricia, la decadencia de su sistema educativo, su indiferencia hacia los valores de la vida humana, y su celebración de los estilos de vida alternativos, y que todo ha brotado de su decisión de ignorar lo que saben que es correcto y no lo han querido hacer. Pero eso es exactamente lo que ha sucedido. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, adorando y sirviendo a las cosas creadas en vez de a nuestro Creador. Es el Camino de CaÃn. Selah 29/03/2008.