Apocalipsis
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"Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podÃa abrir el libro, ni aun mirarlo. Y lloraba yo mucho, porque no se habÃa hallado a ninguno digno de abrir el libro, ni de leerlo, ni de mirarlo" (Apocalipsis 5:1-4). Este rollo, o libro, ha sido llamado por algunos como el tÃtulo de propiedad de la tierra. Los rollos por lo general tenÃan la escritura en un solo lado, pero en algunos casos, el Señor escribe en ambos lados. Cuando lo hace, Él está indicando que el juicio se avecina.
En Ezequiel 2 un rollo escrito por ambos lados significaba que Israel estaba a punto de ser juzgado y Ezequiel habÃa sido escogido para llevar las noticias a los otros cautivos en Babilonia de que pronto la nación entera se les unirÃa durante un cautiverio de 70 años. En ZacarÃas 5, un rollo volador del mismo tamaño que el Lugar Santo del tabernáculo, les advirtió a todas aquellas personas que habÃan fracasado en guardar la ley, que desaparecerÃan de la presencia de Dios y sus hogares serÃan destruidos. A pesar de que este rollo mencionó solamente el mandamiento en contra del robo, en un lado, y los falsos testimonios en el otro, el hecho de que uno estuviera en el centro de la primera tablilla de piedra y el otro en el centro de la segunda tablilla de piedra, ha hecho que muchos eruditos crean que eso representa los Diez Mandamientos.
El motivo por el que Juan lloraba tan profundamente es porque sabÃa lo que estaba en juego aquÃ. Solamente alguien que pudiera redimir el planeta tierra y devolverlo a su verdadero dueño era capaz de poder abrir el libro, y no se habÃa encontrado a nadie. Ni en el Cielo, ni el la Tierra, ni debajo de la Tierra. Sin un redentor calificado, la Tierra se perderÃa por toda la eternidad.
Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquà que el León de la tribu de Judá, la raÃz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenÃa siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espÃritus de Dios enviados por toda la tierra (Apocalipsis 5:5-6). Después de todo, ¡sà hay alguien digno de poder abrir el libro! El hecho de que la palabra "Cordero" esté con mayúscula significa que este es el Cordero de Dios de Juan 1:29, Él también es el León de Judá de Génesis 49:9-10 y la RaÃz de David de IsaÃas 11:1-3.
Puesto que Juan lo describe como un Cordero como inmolado, es que sabemos que Él aun está en Su forma humana y que también aun muestra las huellas de Su crucifixión. Este Cordero es el dador del EspÃritu Santo confirmando asà que es el Señor Quien ha triunfado. Él es el que es digno de abrir el libro y sus siete sellos porque Él redimió el planeta al mismo tiempo que nos estaba salvando (Romanos 8:19-21).
¿Cuándo se perdió la Tierra en primer lugar? Algunos creen que en la eternidad pasada al que llamamos satanás se le dio la tierra como su reino. Fue un regalo por mantener su estatura tanto como el querubÃn grande y protector, a cargo de los que guardaban el mismo Trono de Dios, como ser el lÃder de la adoración en el ámbito celestial. Ciertamente él era el portador de la luz entonces (Lucifer quiere decir el portador de la luz en latÃn), vestido con toda piedra preciosa y con una voz como de un órgano de tubas. Él era el modelo de perfección, lleno de sabidurÃa y belleza perfecta, el óptimo ser creado.
Pero inflado en arrogancia y auto estima y orgullo, se rebeló y fue expulsado del cielo en desgracia, y sus posiciones y posesiones le fueron quitadas y su reino abandonado (Ezequiel 28:13-17). Se sentó entre las ruinas quien sabe por cuanto tiempo, inútil para hacer nada, hasta que Dios dijo, "Hágase la luz", y los ángeles gritaron de alegrÃa (Job 38:7).
Cuando Dios creó a Adán cinco dÃas después y le dio el dominio sobre la Tierra, satanás conspiró para recuperarla. Tomando la forma de una serpiente, engañó a Adán y Eva para sacarlos de su tierra, obteniendo asÃ, por medio del engaño, lo que habÃa perdido debido a su rebelión. En el proceso, también les quitó a Adán y Eva su inmortalidad, provocando su muerte y la muerte de todos sus descendientes. De inmediato se propuso reconstruir su reino, convirtiéndose en el prÃncipe de este mundo (Juan 12:31) y el dios de este siglo (2 Corintios 4:4).
La ley de Dios requiere que un pariente cercano redima lo que un miembro de la familia perdió. Según la ley, un hijo puede redimir lo que su padre perdió, pero en la transacción Adán se habÃa convertido en pecador, descalificando para siempre asà a sus hijos de poder redimirlo. La moneda de la redención era la sangre de un hombre sin pecado y todos los hijos de Adán eran pecadores por haber nacido a imagen de su padre (Génesis 5:3). Adán era un hijo de Dios (Lucas 3:38), asà que solamente otro hijo de Dios serÃa suficiente.
Ya que los pecados de los padres llegan hasta los hijos (Éxodo 20:5), una mujer podrÃa dar a luz a un hijo sin pecado, pero solamente si se hacÃa sin intervención de un marido. Por eso fue que en el Edén Dios anunció que la simiente de la mujer podÃa redimir lo que satanás habÃa robado (Génesis 3:15) que es una profecÃa del nacimiento virginal del Señor.
A su debido tiempo, el Hijo de Dios, nacido de una virgen, dio Su vida para pagar la deuda del pecado y redimir la propiedad que le fue robada a Adán, el Planeta Tierra. Siendo Dios (sin pecado) y humano (hombre), Él es el único en toda la creación que es digno de tomar el libro y abrir sus sellos.
Como Pariente Redentor de Adán, Él pagó la deuda del pecado que la progenie de Adán debÃa, y redimió la propiedad que Adán también habÃa perdido. Y ahora, Él ha venido a tomar posesión de lo que Él pagó. Puesto que el pariente cercano era también responsable de vengar la muerte de un miembro de la familia, Él también viene como el Vengador de Sangre de Adán, y esa es una de las razones del porqué el resto del libro es la historia de grandes juicios.
Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenÃan arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo:
Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra (Apocalipsis 5:7-10)
En estos versÃculos se utiliza el pronombre personal griego de la primera persona en plural, el cual aparece 173 veces en la Biblia como "nos" y "nosotros", y nunca como palabra de la tercera persona como "hombres" o "ellos". También el idioma griego utiliza la misma palabra para rey y reino, asà que debemos decidir cuál es la que debemos utilizar dentro del contexto. Reyes se ajusta mejor que reinos. Y eso es consistente con la versión de la Biblia Reina Valera de 1960.
Algunas de las traducciones modernas toman ya sea el punto de vista después de la tribulación o el amilenialista, o ambos, y por lo tanto se muestran renuentes a mostrar la Iglesia en el cielo, la cual ha sido raptada, en Apocalipsis 5. En vez de eso, al cambiar el pasaje a la tercera persona del plural, colocan a los 24 ancianos entonando un cántico sobre la iglesia como si aun estuvieran en la tierra. Pero eso no es asÃ. Los 24 ancianos son la iglesia. Ese es un cántico para los redimidos y solamente la iglesia lo puede cantar. La versión Reina Valera de 1960 está en lo correcto.
Y miré, y oà la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decÃan a gran voz:
El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabidurÃa, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.
a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oà decir:
Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
Los cuatro seres vivientes decÃan: Amén; y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros y adoraron al que vive por los siglos de los siglos.(Apocalipsis 5:11-14 )
La poderosa obra de George Frederic Handel de poner estas palabras en música en su magistral obra "El MesÃas", palidecerán en significado cuando se comparan con este coro angelical. Nadie sabe el tamaño de este coro. Juan escribe la cantidad de "millones de millones".
C. H. Spurgeon escribió que la palabra griega traducida "todo" (v. 13), tiene siete u ocho significados en su uso, y solamente en raras ocasiones, alguna de estas literalmente significan "cada uno" y "todos". Lo más seguro es que Juan quiso decir que cada clasificación de la humanidad estaba representada, ricos, pobres, libres, esclavos, judÃos, gentiles, etc. A todos ellos se les unieron los animales de la tierra, las aves del cielo, los peces del mar y aun los seres de debajo de la tierra, quienes a pesar de que se habÃan rebelado y aguardan su juicio encadenados, reconocen la autoridad de El Cristo (Santiago 2:19).
Y como los cuatro seres vivientes, solo puedo añadir, "Amén".