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Apocalipsis 1

Esta semana comenzamos una nueva serie de artículos. Se llama "Tiempos de la Revelación" y será un comentario actualizado del Libro de la Revelación o Apocalipsis. Tendrá su propia categoría en la página principal para el acceso fácil. Colocaremos por lo menos artículo semanal y algunas semanas habrá más de uno de tal manera que usted tendrá el comentario completo a la brevedad posible. Aquí está el capítulo uno.

Prólogo

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto, y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dio, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto. Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en lla escritas porque el tiempo está cerca. (Apocalipsis 1:1-3)

Era el año 95 AD, más de 60 años desde que Jesús había caminado entre Su pueblo. Jerusalén fue destruida, el Templo quemado, dejando a los judíos derrotados. Pablo estaba muerto, decapitado en Roma casi 30 años antes. Pedro había sido crucificado allí cerca del mismo tiempo. De todos los discípulos sólo Juan estaba todavía vivo. El había escrito su evangelio 25 años antes, sus 3 cartas 15 años después de esto, y había servido un tiempo como el Obispo de la iglesia en Éfeso, donde se había mudado con María, la madre de Señor, cerca del año 70 AD.

No es que los romanos y judíos habían dejado a Juan tranquilo. La tradición dice que varias veces ellos trataron de matarlo, echándolo en un caldero de aceite hirviente, pero el Señor lo había guardado, cumpliendo Su promesa de Juan 21:22, (respondiendo a la pregunta de Pedro acerca de lo que sería de Juan, Jesús había dicho, "Si yo quiero que quede él hasta que yo vuelva,¿qué a ti?). Finalmente los romanos lo habían exiliado a Patmos, una colonia prisión en la costa de la moderna Turquía, creyendo que habían terminado con él.

Pero el Señor tuvo otros planes, y se le apareció personalmente a Juan, ordenándole escribir una última carta y enviarla a las siete iglesias en Asia Menor. Como un hombre al final de su vida, Juan estaba a punto de enfrentar uno de los desafíos más grandes. Después de escribir la Revelación, él murió de causas naturales cerca del año 100 AD.

A propósito, sus amigos Preteristas han tenido que dar al libro una fecha más temprana obviando el verso uno porque ellos contienden que todo fue cumplido en el 70 AD, pero ellos no tenían porqué molestarse. En primer lugar la fecha posterior queda establecida, pero la palabra que se tradujo "pronto" o "en breve" realmente significa rápidamente y denota la velocidad con la cuál los acontecimientos suceden una vez comienzan, no su cercanía cronológica al día de Juan.

El saludo a las Siete Iglesias

Juan, a las siete iglesias que están en Asia:

Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios su Padre, a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén. He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén. Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. (Apoc.1: 4-8)

De los 404 versos en el Libro del Apocalipsis, 278 son tomados del Antiguo Testamento. De hecho, Ester es el único libro del Antiguo Testamento que no es directamente citado. Así que no debe sorprendernos encontrar estas construcciones del Antiguo Testamento como él que es y que era y que deberá venir y los siete espíritus que están antes de su trono. El primero es una traducción aproximada del nombre de Dios y el segundo es un nombre para el Espíritu Santo, literalmente el Espíritu de la plenitud de Dios. Veremos muchos de éstos a través el libro, y en el capítulo 19 veremos sin traducir la palabra hebrea Aleluya (significa alabanza al Señor) utilizada cuatro veces. Es el único lugar en donde aparece en el Nuevo Testamento. De hecho, el Apocalipsis o Revelación tiene tantos matices del Antiguo Testamento que algunos creen que Juan traducía del hebreo al griego según iba escribiendo.

La frase Alfa y la Omega viene de la primera y última letra del alfabeto griego y se refieren a Dios el Padre y recuerdan Su reclamo a Israel. "Ustedes son mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo, Jehová, y fuera de mí no hay quien salve." (Isaías 43:10-11) Jesús utilizará luego la frase hablando de El mismo.

La visión del Hijo de Hombre

Yo, Juan, vuestro hermano y copartícipe en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa del testimonio de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Yo estaba en el Espíritu en el Día de Señor, y oí detrás de mí una voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. "Escribe en un libro lo que ves y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea." (Apoc 1:9-11)

Por esta orden es claro que Juan presenciará algunos acontecimientos que el Señor quiere que documente y sean entonces distribuidos a las siete iglesias que él ha denominado. Algunos dicen que Juan vio todo esto en una visión en un día sábado, mientras otros que él se transportó a través del tiempo al Día del Señor. Yo me inclino hacia el último.

Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego, sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como el rugido de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada de dos filos, y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. (Apoc 1:12-16)

Aunque el hombre que habla con Juan estaba vestido de luz y tenía apariencia sobrenatural, Juan Lo reconoció. El lo había visto así una vez, en el Monte De Transfiguración, y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz (Mat 17:2). ¡Era el Señor!

Cuándo le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: "No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas. El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto son las siete iglesias." (Apoc 1:17-20)

De esta manera, el Señor divide el libro que Juan escribirá en tres secciones. Las cosas que Juan ha visto, están contenidas en el capítulo 1, las que son, están contenidas en los capítulos 2 y 3, y las que sucederán después de esto, en los capítulos 4-22.

El hecho de que el Señor es visto de pie en medio de los siete candeleros indica Su participación directa con la iglesia, y el que El tenga las siete estrellas en Su mano derecha hablan de la relación íntima que El tiene con sus líderes. Si usted los ve como pastores o como ángeles, El los tiene en la palma de la mano.

El número 7 figura de manera prominente en el Libro de Apocalipsis. De hecho, antes de que terminemos veremos que ha sido utilizado unas 52 veces. ¿Y no es algo menos que interesante que 5 más 2 es igual a adivinen qué? ¡Siete!

El uso que el Señor hace del primero y último aquí denota los dos pasos más importantes en el proceso industrial. La palabra griega traducida primero es “proto”, de la que obtenemos prototipo. Es el original al que todas copias subsiguientes se compararán. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. (Romanos 8:29)

Y la palabra para último es "eschatos", el superlativo, el ejemplo perfecto, el más alto y mejor que puede ser logrado. Aunque somos destinados a parecernos a El y actuar como El, nosotros no podemos ser Él.

Y así termina el capítulo uno, pero es solo el comienzo. Hay más por venir. Hasta la próxima.